5 datos sorprendentes sobre el impacto de la moda en el planeta

Si, como nosotras, te estás replanteando tus hábitos de consumo durante la cuarentena, esperamos con este post darte un poquito más que pensar.

Como sabrás, nuestra misión en Fashward es que las mujeres podamos sentirnos empoderadas mientras disfrutamos de la ropa de un modo más sostenible. Porque a todas nos gusta estrenar ropa nueva y bonita pero, ¿sabías que la industria de la moda es la segunda más contaminante del mundo, después de la del petróleo? Desde la aparición del fast-fashion en la década de los 60, de la que marcas como  Zara y H&M son el máximo exponente, la fabricación masiva (52 colecciones anuales nada menos) y el consumo de moda se han acelerado exponencialmente hasta colocar a la moda en este podio. 

En un próximo post os contaremos más sobre el fast-fashion y sus dudosas prácticas, y cómo en Fashward apostamos por diseñadores que tienen la sostenibilidad de sus procesos y materias primas en su ADN. 

Hoy, para iniciarnos en este tema, te traemos los datos más sorprendentes y preocupantes sobre el impacto de la moda en nuestro planeta. 

1. El 20% de la contaminación del agua del planeta proviene de de las fábricas de tratamientos de tejidos 

Se sabe que las fábricas textiles de los países en vías de desarrollo (donde fabrican las grandes marcas comerciales) arrojan a los ríos el 90% de sus aguas residuales sin ningún tipo de tratamiento previo. Éstas contienen sustancias tóxicas como plomo, mercurio y arsénico, extremadamente perjudiciales para los ecosistemas acuáticos y la salud de millones de personas que viven a orillas de esos ríos.

El uso de fertilizantes para la producción de algodón también contamina fuertemente las aguas. Y cada vez que lavamos una prenda sintética (poliéster, nailon, etc.) se liberan en el agua alrededor de 700.000 microfibras. Éstas llegan así a los océanos, constituyendo el 85% de los residuos humanos que se encuentran en las playas, y a los animales acuáticos: así es como se ha introducido el plástico en nuestra cadena alimentaria.

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2. La cantidad de agua que bebes en 2.5 años es la que se requiere para fabricar una sola camiseta de algodón

En los procesos de teñido y acabado de toda nuestra ropa se emplean unas 200 toneladas de agua dulce al año. En particular, el algodón requiere mucha agua y calor para su producción, tanto como 20.000 litros de agua por cada kilo de algodón. 

cultivo de algodón

3. 12,8 millones de toneladas de ropa se desechan cada año

O el equivalente a 1 camión de basura cada segundo. La ropa se ha vuelto de usar y tirar, cada vez generamos más residuos textiles y sólo el 15 % se recicla o se dona; el resto va directamente al vertedero o es incinerado.

Las fibras sintéticas, como el poliéster, son plástico y por tanto, no son biodegradables. Pueden tardar hasta 200 años en descomponerse. Estas fibras están presentes en el 72 % de nuestra ropa.

desechos industria moda

4. Un 25% de las sustancias químicas producidas en el mundo se destina a la industria textil

Sólo la producción de algodón consume el 24% de los insecticidas y el 11% de los pesticidas producidos en el mundo. Esto provoca enfermedades a sus agricultores en países en desarrollo, la contaminación masiva de las aguas del planeta y la degradación del suelo.

5. Se usan 700 millones de barriles de petróleo anuales para la producción del poliéster, la fibra textil más común

Y es que la industria textil produce el el 10% de las emisiones mundiales de CO2 y genera una gran cantidad de gases de efecto invernadero en sus procesos de producción. Además, las fibras sintéticas, presentes hoy en la mayoría de nuestra ropa (principalmente de marcas fast-fashion), están fabricadas con combustible fósil. Es por esto que su producción requiere mucha más energía que el de las fibras naturales y emite gases como el N2O, 300 veces más nocivo que el CO2.

industria textil

 

Mientras que toda industria requiere de recursos naturales y tiene un impacto más o menos inevitable en el planeta, la moda tal y como la conocemos hoy, con sus múltiples colecciones anuales y su filosofía de usar y tirar, ha estado imponiendo un ritmo claramente insostenible en el planeta.

La solución pasa por supuesto por acciones a nivel global de cada una de las marcas, pero empieza por nosotras: por tomar pequeñas acciones para hacer nuestra parte, concienciar a la gente nuestro alrededor y transmitir a las marcas que es tiempo de cambiar. ¿Qué podemos hacer al respecto, entonces? Elegir ropa fabricada en países que apliquen una normativa medioambiental rigurosa en sus fábricas (UE, EEUU, Canadá...); elegir diseñadores y marcas que apuesten por fibras orgánicas y naturales y procesos de producción sostenibles; lavar la ropa a temperatura media; comprar menos cantidad y más calidad, reciclar; contribuir al consumo circular para maximizar el número de usos por prenda... Son algunos ejemplos. 

¿Y tú, te animas a dar el primer paso? Cuéntanos cuál!


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